EL CONFINAMIENTO EN CASA PROVOCADO POR EL COVID-19: LAS POSIBILIDADES DE SALIR A LA CALLE PARA LAS PERSONAS CON PROBLEMAS DE SALUD MENTAL Y SUS FAMILIARES

Como bien saben, desde el día 14 de marzo nos encontramos en España en estado de alarma (decretado en el Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo), lo que lleva aparejado que el Gobierno pueda restringir determinados derechos fundamentales de las personas, durante quince días.

El que más nos afecta a nivel individual es la restricción de movimientos que se regula en el art. 7. En este precepto se limita la libertad de circulación de las personas, salvo en determinados casos. Ante la más que probable ampliación por el Congreso a otros quince días más, parece necesario analizar lo que dice este artículo y dar algunas recomendaciones para evitar problemas con las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Se establece que solamente se podrán realizar determinadas actividades individualmente, a saber:
a) Adquisición de alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad.
b) Asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios.
c) Desplazamiento al lugar de trabajo para efectuar su prestación laboral, profesional o empresarial.
d) Retorno al lugar de residencia habitual.
e) Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.
f) Desplazamiento a entidades financieras y de seguros.
g) Por causa de fuerza mayor o situación de necesidad.
h) Cualquier otra actividad de análoga naturaleza.

Sin embargo, se permite salir acompañado cuando se acompañe a personas con discapacidad, menores, mayores, o por otra causa justificada. Aquí parece estar pensando el legislador en personas con discapacidad que necesiten ser acompañados por otra personas (por ejemplo, por tener movilidad reducida) Pero, ¿qué sucede cuando la discapacidad permite a la persona desplazarse por si misma y lo único que necesita es salir de casa porque como dice la expresión coloquial “se le cae encima”? Es evidente que el permanecer durante tanto tiempo en el domicilio puede ser un factor estresor muy serio. ¿Qué pueden hacer?

Del tenor literal del artículo, no se desprende que una persona con problemas de salud mental pueda salir porque necesite salir para rebajar los niveles de estrés o evitar la profundización de los síntomas depresivos.

 La solución la tenemos sin forzar demasiado el texto de la ley. A mí entender lo encontramos en la expresión “caso de necesidad”, una situación en el que, el cumplimiento de la ley, va a producir en la persona efectos perjudiciales más allá de los previstos. Ahora bien, siempre habrá que acreditar que se está en esa situación y, además del certificado de discapacidad, si se tiene, conviene ir provisto de algún informe médico en el que se acredite el diagnóstico.

Este parece que, finalmente, ha sido el criterio del Ministerio de Sanidad, que el pasado día 19 de marzo dictó la Instrucción de 19 de marzo de 2020, del Ministerio de Sanidad, por la que se establecen criterios interpretativos para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, que establece criterios interpretativos respecto al estado de necesidad, y dice que para la realización de las
“actividades por causa de fuerza mayor o situación de necesidad previstas en el artículo 7.1.g) del citado real decreto, habilitan a las personas con discapacidad, que tengan alteraciones conductuales, como por ejemplo personas con diagnóstico de espectro autista y conductas disruptivas, el cual se vea agravado por la situación de confinamiento derivada de la declaración del estado de alarma, y a un acompañante, a circular por las vías de uso público, siempre y cuando se respeten las medidas necesarias para evitar el contagio”. Por tanto, las personas con problemas de salud mental (el autismo y las conductas disruptivas son meros ejemplos y no es una relación cerrada de casos) podrán salir y podrán dar un paseo para disminuir la ansiedad u otros factores estresares, siempre que cumplan el resto de las normas para evitar el contagio. Pero no hay que olvidar lo dicho en el párrafo anterior sobre la acreditación del diagnóstico.

Y, por último, qué hacer si las fuerzas del orden se dirigen a nosotros/as estando en la calle. Lo primero es que las fuerzas del orden se dirigirán a nosotros con cortesía y educación, explicando la situación. En el
mismo tono, debemos responder, sin perder la calma, explicar tranquilamente por qué estamos en la calle y/o por qué vamos acompañados y mostrar la documentación que llevemos en ese momento para acreditarlo y explicar cómo es, o puede llegar a ser la situación, en casa después de varios días de encierro.

Entiendo que los agentes de la autoridad se mostrarán comprensivos, pero en el caso de que, a pesar de todo, decidan denunciarnos, no debemos perder los nervios (el delito de desobediencia o el de atentado a agente de la autoridad, son delitos graves y no merece la pena perder la compostura). Y no debemos perder los nervios, porque vivimos en un Estado de Derecho, en el que vamos a tener derecho a defendernos tanto en la vía administrativa como en la judicial. La sanción es el resultado de un proceso en el que se pueden realizar alegaciones y presentar pruebas de descargo y, si aún así, la sanción se hace firme, tenemos la vía judicial, a través del correspondiente recurso contencioso-administrativo.

Antonio Victoria

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